20 marzo, 2008

Reflexiones sobre la Semana Santa


Desde niños nos enseñaron que las Pascuas eran un momento muy divertido del año en donde podíamos faltar a la escuela, o salir de vacaciones y comer conejos o huevos de chocolate hasta el hartazgo, sin explicarnos que el verdadero origen de esta celebración sería festejar la resurrección de un hombre inocente que fue flagelado, atormentado, insultado, denigrado, rechazado por sus pares, coronado con espinas, obligado a arrastrarse con un pesado madero al lomo hasta el lugar en donde sería clavado, colgado hasta morir y ensartado con una lanza romana que le perforó el corazón.
Según los creyentes este pobre cristo, porque cristos hubieron muchos, recibió el castigo por todos los pecados del hombre. Sin embargo le agradecemos su sacrificio y pretendemos recordar sus padecimientos en un ambiente festivo en el que nos atiborramos con vino, comida y excesos. Si esto no es morboso no sé como llamarlo, pero es la manera actual de festejarlo.
Por fortuna éste no es el verdadero origen de las Pascuas, ya que las mismas se originaron en el pueblo judío y se remontan al éxodo emprendió desde Egipto hacia la Tierra Prometida.
El registro bíblico dice que la noche anterior a su muerte, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua judía. Posteriormente, instituyó lo que se conoce como la "Cena del Señor", y dijo a sus apóstoles "Sigan haciendo esto, en memoria de mi" (Lucas 22:19). La Cena del Señor debía celebrarse una vez al año; con ella se conmemoraba la muerte de Cristo.
Los primeros cristianos celebraban la Pascua del Señor, al mismo tiempo que los judíos, durante la noche de la primera luna llena pascual (del día 14 de abib), del primer mes de primavera (14-15 de Nisán).
A mediados del siglo II, la mayoría de las iglesias habían trasladado esta celebración, al domingo posterior a la festividad Judía.
El Viernes Santo y el día de la Pascua no empezaron a celebrarse como conmemoraciones separadas en Jerusalén, hasta finales del siglo IV.
Fueron los primeros cristianos quienes transformaron la Pascua judía en la fiesta cristiana de la resurrección de Jesús de Nazaret, celebrada el domingo siguiente al plenilunio pascual (21 de marzo – Equinoccio de primavera en el hemisferio norte), variando de esta manera entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Esta fiesta determina además el calendario móvil de otras celebraciones, incluidas entre ellas Carnaval (que se festeja el fin de semana anterior al Miércoles de Cenizas), la Ascensión (la subida de Jesús al cielo) que se realiza 40 días después de Semana Santa y el Pentecostés, 10 días después de la Ascensión.

Sin embargo no podemos pasar por alto el carácter profundamente penitencial que ha tenido desde siempre esta celebración, en donde el ayuno, la meditación y la concurrencia a misa fueron su eje central.
Actualmente, a causa de la degradación de las costumbres es frecuente escuchar a las personas considerar a Semana Santa y Pascuas como festividades cristianas que no tiene vinculación entre sí pero que son motivos para excursionar y sufrir de empacho.
A riesgo de ser considerado mas papista que el Papa, quise escribir estas líneas para aquellos que no saben o han olvidado su significado, con el fin de que las vuelvan a considerar como una maravillosa conjunción de ritos, cultura, creencias y leyendas del imaginario colectivo.
La Semana Santa debe ser considerada como una gran fiesta cargada de significados y simbolismos religiosos, pero también de reuniones y encuentros familiares.
La misma comienza a finales de marzo o principios de abril con el denominado “Domingo de Ramos” y finaliza siete días después con el “Domingo de Resurrección”.

Domingo de Ramos
Es el primer día de la semana de festejos y uno de los más importantes debido a que este día representa la llegada de Jesús a Jerusalem. Los escritos establecen que Jesús llegó montado sobre un borrico, preludio de su Pasión. Al llegar a la Tierra Santa, sus fieles lo recibieron con fervor y gran entusiasmo, por eso este día, tanto en las procesiones como en las iglesias, los creyentes llevan ramas de olivo o de palma, como un símbolo de la fe renovada. Estas palmas se juntan en muchas iglesias para luego ser quemadas más adelante como la fuente de las cenizas usadas en los servicios del Miércoles de Ceniza.

Lunes Santo
El Lunes Santo es un día crucial, no tanto en los festejos y liturgias, sino en su significado histórico. Luego de haber pasado la noche en Betania, Jesús vuelve a la cercana Jerusalem y se dirige al templo, pero lo encuentra convertido en un mercado, lleno de comerciantes dispuestos a hacer negocios entre ellos. Viendo el fatídico espectáculo que tenía frente, Jesús se enfrenta a los vendedores y los echa del lugar, argumentando que era un lugar sagrado al que había que respetar; un lugar donde se iba a rendir culto.

Martes Santo
El principal suceso del Martes Santo fue el anuncio de la muerte del Señor. Ese día se hallaba Jesús en casa de Simón, el leproso al que había curado milagrosamente. Durante la cena una mujer hace su entrada en la casa, era María. La mítica mujer arroja un perfume sobre los pies de Jesús, luego los besa y seca con sus cabellos. Al ver esta escena, las personas de la casa se encolerizan con ella, diciendo que el perfume podría haber servido como mercancía para vender y beneficiar luego a los pobres. Sin embargo, ante el asombro general, el Señor defiende a María diciendo: "Esto ha sido como una preparación para mi entierro". El mito cristiano sostiene que es en este momento en el cual anuncia Jesús su muerte, causando un gran pesar entre sus discípulos.

Miércoles Santo
El Miércoles Santo es el día de la entrega y la traición. Este día se recuerda el momento en que Judas, uno de los doce discípulos del Señor, se pone de acuerdo con los enemigos de Jesús y se ofrece a entregarlo a cambio de 30 monedas de plata. Es el comienzo de la mortal confabulación.

Jueves Santo
Se trata del primer día del Triduo Pascual. En este día la Iglesia Católica conmemora la institución de la Eucaristía en la Última Cena de Cristo. Durante los oficios de ese día se celebra el lavatorio de pies, y la Eucaristía se reserva en el "monumento", un altar eucarístico construido ex-profeso, y en la que se mantendrá hasta el oficio del Viernes Santo. El lavatorio de pies representa el momento en que Jesús llega al Cenáculo y lava los pies de sus discípulos uno a uno. Una vez en la mesa se celebra la misa, donde el Señor ordena a sus apósteles sacerdotes y les indica que de ese momento en adelante ellos celebrarían la misa. Cuando finaliza la cena, Jesús se despide de su madre y sale en dirección a un huerto de olivos, acompañado de algunos discípulos. Esa misma noche, Jesús es entregado por Judas y puesto en prisión donde lo interrogan durante toda la noche. Ese es uno de los días más importantes de la Semana Santa y su festejo incluye procesiones desde la madrugada hasta el día siguiente, el Viernes Santo.

Viernes Santo
Es un día crucial en la liturgia cristiana y la conmemoración de la muerte de Cristo en la cruz. Luego de su encarcelamiento Jesús es sometido a un juicio, donde sufre torturas aberrantes. Es en ese mismo momento donde recibe la corona de espinas sobre su cabeza y le cargan la cruz. Así, Cristo recorre la ciudad de Jerusalem con la pesada cruz de madera en dirección al Calvado. A horas del mediodía el Señor es crucificado. Más tarde, para certificar su muerte le clavan una lanza confirmando el fallecimiento. A la noche, los fieles desclavan el cuerpo de Cristo y lo entregan a su madre, para finalmente depositarlo en el sepulcro. Ese mismo día Judas, arrepentido de su traición, se ahorca y acaba con su vida. Durante el Viernes Santo se realiza la adoración del Árbol de la Cruz y el Via Crucis. Es el único día del calendario litúrgico donde no se celebra la eucaristía.

Sábado Santo
Día de la Semana Santa en el que la Iglesia católica conmemora a Jesús en el sepulcro. El sábado Jesús yacía en su tumba para el desconsuelo de los apóstoles que estaban convencidos de que todo había acabado. Mientras tanto, su madre recordaba las palabras del Señor cuando predecía "Al tercer día resucitaré". En este día tiene lugar una de las principales celebraciones religiosas de todo el año: la Vigilia Pascual, que se realiza luego de las 6 pm. La Vigilia es la más grande y santísima noche del año, la celebración antigua más importante y más rica de contenido. En ella se vela para expresar que los fieles siguen en la espera, en la vigilancia y en la esperanza de la venida del Señor, del cumplimiento del nuevo y definitivo paso con él.

Domingo de Resurrección
Se acuerdo con los escritos cristianos, el Domingo de Pascua es el día en el cual Jesús salió de su sepulcro. Este hecho es fundamental para los creyentes. La historia cuenta que en cuanto se hace de día, tres mujeres van al sepulcro donde Jesús estaba enterrado y ven que no está su cuerpo. Un Ángel les dice que ha resucitado. Van donde está la Virgen con los Apóstoles y les dan la gran noticia. Mientras tanto, Pedro y Juan corren al sepulcro y ven las vendas en el suelo. El desconsuelo que habían tenido la noche anterior se transforma en un júbilo general. Rápidamente lo transmiten a los demás Apóstoles y discípulos y todos permanecen con la Virgen en espera del gran momento de volver a encontrarse con el Señor.

Desgraciadamente, para muchos cristianos y el resto de la sociedad, el motivo para festejar la Semana Santa y las Pascuas pasó de ser un momento solemne, donde recordar el sacrificio efectuado por el Hijo de Dios y su resurrección, a realizar miniturismo y reunirse en grupos a romper los huevos de chocolate o ver quien le come la cabeza al conejito.
No hay que ser un fundamentalista cristiano, pero lo cierto es que, bajo la superficialidad del consumismo, se va perdiendo el sentido religioso de ésta y otras celebraciones.
Es lamentable notar la creciente hipocresía que sumerge a nuestra comunidad en un hediondo lodazal, en donde el descreimiento y la pérdida de ancestrales costumbres son reemplazadas por festivales engañosos importados de cualquier parte del mundo que desnaturalizan nuestra imagen folklórica y cambian la identidad de una nación.
No hay que perder de vista que la religiosidad o la necesidad de creer en un ser superior es una parte muy importante para que las personas puedan conservar y cultivar la espiritualidad ya que sin su auxilio el ser humano se sumergiría en una profunda depresión al no poder asimilar o racionalizar los violentos cambios de nuestros tiempos.

Friedrich Nietzsche, en el siglo XIX imaginó un hombre liberado de los prejuicios religiosos, de las censuras dogmáticas y del peso de la autoridad bajo la figura del “Superhombre”.
Actualmente la pérdida de religiosidad no es tanto obra del “Superhombre” sino del “Super-Mercado”.
[1]
[1] DEL “SUPERHOMBRE” AL "SUPERMERCADO"- Reflexiones sobre Nietzsche en clase de filosofía
CÉSAR ROLLÁN, profesor - MADRID.
http://eclesalia.blogia.com/ 7/3/2008.

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